Aves y Plásticos

Vigo, España


Aves y Plásticos
La contaminación por plásticos es una conocida amenaza para las aves marinas. Sin embargo, no está demasiado estudiada como tal. Existen pocos trabajos que cuantifiquen la incidencia de estos residuos en las aves, aunque se conocen los enormes riesgos que corren estas especies en zonas contaminadas por plásticos. Como se puede ver en la exposición The Plastic Garbage Project, sabemos que muchas de estas aves ingieren plásticos de forma accidental, confundiéndolos con comida, y que muchas mueren por esta causa. Pero esta es sólo una de las maneras en que los residuos plásticos amenazan la vida de estas criaturas.
Algunas especies de aves que se alimentan en los fondos marinos se enredan en las redes y otros aparejos de pesca que quedan abandonados de forma accidental. Esto provoca una muerte por inanición lenta y agónica. Las especies que más sufren por esta causa son los álcidos, unas aves conocidas como "los pingüínos del hemisferio norte": en las costas de Galicia, los araos y las alcas. Y hay que recordar que la población gallega de araos ya sufrió una muy seria disminución después del accidente del petrolero Prestige en noviembre de 2003. Desde entonces, el arao desapareció prácticamente como reproductor y el número de aves invernantes disminuyó de forma drástica.
Pero tal vez la mayor preocupación, en cuanto a las especies que visitan las costas gallegas, deba dirigirse hacia la pardela balear. Esta es una especie que está clasificada como "en peligro crítico de extinción" ya que solo quedan unas 3.000 parejas reproductoras en el mundo. Se reproduce exclusivamente en las islas Baleares pero, frente a las costas gallegas se reune un importante contingente de aves que llegan aquí para pasar el invierno.
Alberto Velando, ornitólogo del Departamento de Ecología y Biología Animal de la Universidad de Vigo, explica que las pardelas ingieren los plásticos, tomándolos por cefalópodos, y este consumo les causa la muerte por ahogamiento o por úlceras e infecciones provocadas por los componentes químicos del plástico. No sabemos que incidencia tiene este tipo de contaminación en la población de pardelas baleares, pero es urgente estudiar si supone un peligro más para esta amenazada especie.
En 2014, unos de los escasos estudios realizados sobre este tema reveló que, en las costas de Cataluña, un 70% de las pardelas baleares habían ingerido al menos una pieza de plástico. Según Greenpeace, un tercio de las aves marinas ingiere plásticos de forma accidental. Y la Academia de Ciencias de los Estados Unidos estima que, a nivel global, el plástico mata cada año a un millón de ejemplares, además de a otros 100.000 individuos de otras especies de los océanos como ballenas, delfines, tortugas y peces. 

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